miércoles, 25 de marzo de 2026

Escalera de la Gloria

Escalera de la Gloria,
pero en el sentido inverso,
pues será cuando la bajes
cuando en el cielo estaremos.

El cielo de una Semana
que nos traerá tu descenso,
parsimonioso, suave,
lento, cadente y eterno,
que nos dejará a las puertas
del siempre esperado sueño:
el que cada primavera
se repite en los adentros
de este pueblo que te ama
y de azahar busca encuentros.

Será tu eterna bajada,
la antesala del anhelo
de verte Estrella radiante
con aires camaroneros;
de encontrarnos tu Amargura,
envuelta en nube de incienso;
ver tus Dolores punzantes
entre naranjos espesos;
ver caudal de Aguas salobres
por tus mejillas corriendo;
y tu Encarnación Bendita,
bajo párpados de fuego,
entre un sol por la "Calzá",
que en rayos te irá envolviendo.

Veremos la Gracia llena
de tu Dulce Nombre eterno
meciéndose bajo un palio
que se convierte en un cielo.
Y veremos tu Victoria,
sobre todo el firmamento,
pues no cabe ser más guapa
¡que paras el río en San Telmo!

Y entre el secreto azahar,
de la calle de El Silencio,
nos llegará el susurrar
de algún prometido rezo.

Y al despuntar la mañana,
se nos detendrán los tiempos,
absortos en tu Esperanza
cuando hasta el sol quede quieto
embelesado en tu Cara
de perfiles asimétricos.

Y en la tarde, su guapura,
rebozará mis anhelos,
en recuerdos juveniles
prendidos en los destellos
de una Expectación Trianera
desde un "Puerto Jabonero".

Serás Tú, Virgen del Valle,
con tu llanto de descenso,
la que nos ponga a las puertas
del más esperado sueño.

lunes, 23 de marzo de 2026

Cuando nace la luz

Alrededor de una rampa,
que espera cera temprana,
arranca en Sevilla el sueño
que ya empezó de mañana.

La plaza se va llenando
de variopinta amalgama,
de coloridos vestidos
y azules americanas
que portando entre sus brazos,
a los que ignoran la trama,
se disponen a enseñarles
cómo su pueblo derrama
a Dios por todas sus calles
durante esa Semana.

Por la Cuesta del Rosario,
se atisban las plumas blancas
que al son de un paso ordinario
y sus vestidos de gala,
se intercalan en la bulla
que aplaudiendo, les aclama.

A los lados de la puerta,
colocan su bella estampa.
Con infantil comitiva,
portando amarillas palmas,
se va llenando Sevilla
desde sin par Colegial
para alcanzar calle Cuna
cruzando toda la plaza
hasta que un barco barroco,
se desliza por la rampa
y a modo de botadura
se posa en las quietas aguas
del anhelante gentío
que espera su navegada.

La música suena fuerte;
tan fuerte como estrenada.
Las marchas sueltan sus notas
y una tras otra se engarzan
mientras el paso se mece
sin detener sus pisadas
para dar la bienvenida
a lo que llega, y se ama.

domingo, 22 de marzo de 2026

Albores

Ya está cobijada Sevila 
bajo palio y bambalinas
y  espera por sus esquinas
el llanto de sus mejillas.
Ya está cobijada Sevilla
bajo un terciopelo grana
y un manto de filigrana
sabor a Coronación.
Sólo falta, que el dragón,
suene bajo su peana.

sábado, 21 de marzo de 2026

Tocado

Ya redondea tu Cara
ese tocado de plumas
que me trae presagio a Luna
por Parascebe marcada.
Ya redondea tu Cara
un brillo de Expectación,
que sueña con la explosión
de los reflejos de un raso
que es espejo en el ocaso
de Ti, Virgen Guapa de la O.

viernes, 20 de marzo de 2026

Pregonadores

¡Qué me gusta un pregonero!
Con su atril resplandeciente,
quedándose con la gente
con el índice hacia el cielo.
Cómo se le riza el pelo
al nombrar la cofradía
que lo ha invitado ese día
para darle un “pescaito",
a cambio de cuatro ripios
a lo que ni conocía.

¡Qué me gusta un trovador!
Con su corbata de rayas,
de colores que desmayan
y su nudo abrigador.
Con bolitas de alcanfor
metidas en los bolsillos.
Con la cabeza de brillo,
de brillantina a granel,
y labrado, con troquel,
en el ojal, su escudillo.

¡Qué me gusta un “cuenta-cuentos”!
Aunque siempre cuente el mismo,
que aprende cual catecismo
y va largando a los vientos.
Por tertulias y conventos
lo larga cambiando el santo,
o el del color de su manto,
si de una Virgen se trata.
Luego, al final, se retrata
rodeado de unos cuantos.

Ahora en serio, el que me gusta,
es el que tú a mí me das,
perfumada de azahar
en las vísperas soñadas.
El que en tu alma encontrada
recubierta de esplendor,
despiertas a la intuición
de los días que se aproximan...
Sin ripios. Sin pantomimas.
¡Eso sí que es un pregón!

jueves, 19 de marzo de 2026

Papeleta de Sitio

Durante estos días se está llevando a cabo su reparto. En estos días, se llenan las dependencias de las hermandades de ilusionados hermanos y hermanas buscándolas en filas de comentarios sobre recuerdos, deseos y partes meteorológicos.

En estos días, los más sentimentales, podremos tocarla e incluso olerla. En estos días, un simple papel, se convierte en un salvoconducto para la gloria.

Mucho ha cambiado – como todo – su elaboración. Hoy, una impresora – salvo excepciones – hace las veces de una manual tinta de mayordomo que, tras las pertinentes preguntas: ¿cera, o cruz? ¿Cristo, o Virgen? Escribía tu nombre sobre un papel con el membrete del título completo de la Hermandad para convertir tu ilusión en realidad.

En la intimidad de tu casa gustarás de leerla detenidamente. Volverás a releer las normas para la Cofradía escritas al dorso aunque prácticamente te las sepas de memoria.
Y como dije antes, los más sentimentales, los más rancios, incluso la oleremos buscando recuerdos de antifaz y cera.

Nunca permití que nadie sacase en mi nombre mi Papeleta de Sitio. Siempre lo he hecho personalmente. Del mismo modo, siempre he procurado que mis hijos y allegados lo hagan personalmente, y salvo razones de peso, así ha sido.

En estos días de vísperas llenos de sueños y aromas, nos llega el maravilloso rito de sacar la Papeleta de Sitio que, junto al no menos maravilloso momento de desplegar nuestra túnica sobre una percha para ir quitándole arrugas al aire de la Cuaresma, llenará nuestros sentidos para de nuevo devolvernos a esa niñez que todos llevamos dentro.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Viernes Santo en Triana


El Viernes Santo, al igual que el día que sale hacia la aldea del Rocío la Hermandad del barrio, luce Triana sus raíces en todo su esplendor.

Desde la mañana, se llena el barrio de barrio, valga la redundancia, y los que nacieron en su suelo y tuvieron que irse un día por culpa de la especulación, vuelven por sus fueros, y esperan a la cofradía de la Esperanza en el mismo lugar donde un día estuvo su casa; su corral de vecinos. Allí, sin querer mirar atrás, vuelven a la infancia, y viven cada año aquellos brazos y aquellas manos que le enseñaron a amar lo que están viendo.

Siempre hay alguien a quien visitar. Siempre hay algo que recordar. Siempre hay caras que identificar en las que el tiempo no ha pasado en balde. Siempre hay nudos que tragar bajo el sol de la mañana.

La mañana se va tornando en tarde por los bares del barrio, donde acuden al avituallamiento los que ya ni siquiera tienen la suerte de tener algún familiar viviendo en el barrio, y que en ese caso, nunca se podrían negar a visitarlos y almorzar con ellos.
La luz del mediodía acompaña a este ambiente de nostalgia. Siempre es tenue, por muy despejado que esté el día. Es una luz especial la del Viernes Santo.

Las copas de aguardiente van dejando paso a la cerveza y las tapas por unos mostradores que añoran compás por soleá con los nudillos de las manos, y entre charlas llenas de anécdotas y recuerdos, se van viendo nazarenos de ida y de vuelta que se mezclan con las mantillas que vuelven a buscar la brisa del río.

Cuando el sol empieza a ir buscando el ocaso por el Aljarafe, de nuevo los hijos del barrio empiezan a tomar posición, y se empieza a llenar la calle Castilla desde el mismo Zurraque hasta Callao, San Jorge y el Altozano de una Triana pura, que bajo un cielo que va empezando a tomar unos reflejos añiles, se resiste a cerrar el anual sueño que empezó por la mañana con el trote de un caballo llamado Calamar y una Virgen guapa posándose en sus corazones, y que acabará con los reflejos de un raso morado en el río y un: “hasta el año que viene… si Dios quiere”.