miércoles, 6 de abril de 2011

Sillita


Tengo una silla plegable
que no veas como es.
Tiene suspensión hidráulica,
posavaso y posapies,
dos balcones a la calle,
cuarto de aseo con bidé,
aire con calor y frío
y radio con "emepetré"

"Leviancargá" a un bordador
que me han dicho que es "culé"
y no porque sea del "Barsa"
sino ya me entiende usted:
culé terminado en o…
¡Que es mariquita, joé!
Que le borde unos faldones
para debajo esconder
los vasos, los botellines
y también el "tapergüé".
Porque ¿"to" no  va ser rezar?
¿verdad? ¿qué me dice usted?
También habrá que "jalá"
y habrá también que beber...

Y con el paso del tiempo
bambalinas le pondré,
para que no desentone
y por si empieza a llover;
que un buen palio, "to" lo tapa,
y además le impido ver
al que se ponga detrás
y más tranquilo estaré.
Lo malo va ser moverla
de sitio una y otra vez,
pero como costaleros sobran;
y con las novias ¡ya ves!
De los del relevo eterno
y el saquito de croché,
no creo que tenga problemas
"pa" que a la voz de: ¡a ésta es!
Se me acerquen "tropecientos"
para la silla mover
y buscar más cofradías,
y dar por saco otra vez.

Y así la semana entera,
desde Pureza a Fabié,
de Parras a Resolana,
o esperando al Gran Poder.
Así, que iros preparando,
porque sitio "viacogé",
y si usted quiere pasar,
crudito lo va a tener,
porque de allí no me muevo
ni con Cecop, ni sin él.

Así que ahuecando el ala,
o si no, ya sabe usted:
se compra una de juez de tenis
y verá que bien las ve… 
Lo malo es del balcón;
pero que más da: ¡que le den!