no ocurrió por Relator;
sino justo en la esquinita
que llenaste de sabor
de la calle Marcos Sancho
con Conde de Torrejón.
La fragancia de los nardos
presagiaban tu llegada,
y entre la cal de la calle,
la cal de tu rostro andaba
para pararse de frente
entre una nube incensiaría.
Los sones de "Dulce Nombre"
al cielo te levantaban
y mostrando tu perfil
poco a poco caminabas
perfumándonos la calle
de belleza sobrehumana.
En la esquina se perdía
tu manto entre notas claras
de "Sevilla Cofradiera"…
Los Santos bajo tus plantas
extasiados otro año
entre ellos comentaban:
¿Le habéis visto bien la Cara?
¡No se puede ser más Guapa!
