Encuentro en su venida
la luz embriagadora,
fugaz y cegadora
que da fin a la espera,
y percibo escondida
en un vergel de flora
la rosa anunciadora
de nuevas primaveras.
Recuerdo en la blancura
de filas de armonía
el niño que pedía
su primer caramelo,
y bajo la espesura
de aquella verde umbría
de la mano veía
pasar de cerca el cielo.
Descubro cada año,
en parque de colores,
olor de cera y flores
que anuncian tu llegada,
y lo mismo que antaño
los hago confesores
del sinfín de primores
que encuentro en tu mirada.
Blancura por un parque
que entre Paz y Victoria
da comienzo a una historia
que dura siete días,
y que tu alma embarque
Sevilla en la memoria
para guardar la gloria
de ver sus cofradías.
