¿Qué hago yo sin tu
luz
y tu mañana de palmas
paseándome con calma
bajo tu cielo
andaluz?
¿Qué hago yo sin
Jesús,
bajando por una rampa
trayendo Semana Santa
a una bulla de
colores
que entre globos,
busca flores,
y nudos en la
garganta?
¿Qué hago yo sin tus
mañanas
buscando nervios en
templos
y explicando sus
adentros
a un lazarillo con
ganas?
¿Qué hago yo esta
semana,
sin tardes con
canastillas
llenándose de
Sevilla;
de su embrujo y de su
gente,
y andando siempre de
frente
racheando zapatillas?
¿Qué hago yo sin tu
Jueves,
sin mantillas ni
Silencio,
sin ver dos Caras de
Adviento
en las que mi alma
bebe?
¿Qué hago yo cuando
llegue
la hora, sin
“Abelardo”,
sin llenar con paso
largo
de plumas todo el
ocaso,
y en vez de salir su
paso,
beber un cáliz
amargo?
¿Qué hago yo un
Viernes Santo,
sin Parras por la
mañana
y una tarde, por
Triana,
llenándome de su
encanto?
¿Qué hago yo,
faltando tanto:
un raso para
vestirme,
monaguillas donde
asirme,
plata y carey sobre
lirios,
su Estampa, que es mi
delirio,
y un Beso “pa”
despedirme.
