¿Qué quieres Tú que te diga?
¡No puedo decirte nada!
Sólo clavar mi mirada
en la tuya si me miras.
Porque mi alma delira
cuando te tiene delante,
y se pierde en el brillante
resplandor de tu semblanza
quedándome en la Esperanza
de tu mirar penetrante.
