DOMINGO
Hoy la mañana no
tiene
esa luz tan diferente
ni café con aguardiente
disfrutando lo que viene.
No habrá tarde que encadene
la mañana al mediodía
y empezar la travesía
de ocho días con mi gente.
Conmigo, que nadie cuente,
si no salen cofradías.
LUNES
Sin un barrio
atravesando
Sevilla como sendero;
el que en la Alfalfa yo espero
a las tres del Lunes Santo.
Sin Cautivo con un manto
de barrio de mil colores.
Sin una rosa entre flores
acariciando Su Mano.
Sin el beso de un tirano.
Sin un Museo de olores.
MARTES
Hoy El Cerro no
despierta
buscando recta avenida.
Ni hay bambalinas cosidas
al ojival de una puerta.
La “Calzá” estará desierta.
Tampoco la noche acaba
con Cristo por la Alcazaba
o en Buena Muerte dormido.
Ni con el Dulce sonido
de un palio de madrugada.
MIÉRCOLES
San Bernardo al
mediodía
no estará negro y morado.
Ni un Cristo de Sed clavado
afrontará travesía.
Tampoco la cofradía
de San Antonio saldrá,
ni el Hijo de una Piedad
se nos clavará en el alma.
Ni Madre de Dios de la Palma,
a la noche encenderá.
JUEVES
No habrá Negros entre
el sol
dando caoba a la tarde.
Ni palio donde resguarde
las Lágrimas su dolor.
No habrá sangre en el sudor
ni paseo de Cigarrera.
Ni un Valle que desespera
viendo al Hijo en su Pasión.
Ni habrá pasacalle con son
de una Centuria altanera.
MADRUGADA
No encontrará la
saeta
la Cruz abriendo jornada.
Ni en una plaza callada
Él pondrá la brisa quieta.
No habrá plumas, ni cornetas,
ni Cara, ni mariquillas,
ni hachones en canastilla
sosegando a Calamar.
Ni habrá un Gitano a compás
subiendo la Costanilla.
VIERNES
No se llenará la Luz
de carretera caoba,
ni una Virgen irá sola
con la sombra de la Cruz.
No Expirará el contraluz
ni el Carey podrá brillar.
Ni con su Cruz caerá
partiéndonos el corazón.
Ni habrá una Conversión,
ni un Regazo de Piedad.
SÁBADO
No comenzará el final
con Cinco Llagas sangrando
y una Esperanza llorando
abriendo la Trinidad.
No me podré embelesar
viendo a la tarde cubierta
de una Providencia muerta
entre Dolores posada.
Ni en San Lorenzo, su entrada,
y después, tocar su puerta.
esa luz tan diferente
ni café con aguardiente
disfrutando lo que viene.
No habrá tarde que encadene
la mañana al mediodía
y empezar la travesía
de ocho días con mi gente.
Conmigo, que nadie cuente,
si no salen cofradías.
Sevilla como sendero;
el que en la Alfalfa yo espero
a las tres del Lunes Santo.
Sin Cautivo con un manto
de barrio de mil colores.
Sin una rosa entre flores
acariciando Su Mano.
Sin el beso de un tirano.
Sin un Museo de olores.
buscando recta avenida.
Ni hay bambalinas cosidas
al ojival de una puerta.
La “Calzá” estará desierta.
Tampoco la noche acaba
con Cristo por la Alcazaba
o en Buena Muerte dormido.
Ni con el Dulce sonido
de un palio de madrugada.
no estará negro y morado.
Ni un Cristo de Sed clavado
afrontará travesía.
Tampoco la cofradía
de San Antonio saldrá,
ni el Hijo de una Piedad
se nos clavará en el alma.
Ni Madre de Dios de la Palma,
a la noche encenderá.
dando caoba a la tarde.
Ni palio donde resguarde
las Lágrimas su dolor.
No habrá sangre en el sudor
ni paseo de Cigarrera.
Ni un Valle que desespera
viendo al Hijo en su Pasión.
Ni habrá pasacalle con son
de una Centuria altanera.
la Cruz abriendo jornada.
Ni en una plaza callada
Él pondrá la brisa quieta.
No habrá plumas, ni cornetas,
ni Cara, ni mariquillas,
ni hachones en canastilla
sosegando a Calamar.
Ni habrá un Gitano a compás
subiendo la Costanilla.
de carretera caoba,
ni una Virgen irá sola
con la sombra de la Cruz.
No Expirará el contraluz
ni el Carey podrá brillar.
Ni con su Cruz caerá
partiéndonos el corazón.
Ni habrá una Conversión,
ni un Regazo de Piedad.
con Cinco Llagas sangrando
y una Esperanza llorando
abriendo la Trinidad.
No me podré embelesar
viendo a la tarde cubierta
de una Providencia muerta
entre Dolores posada.
Ni en San Lorenzo, su entrada,
y después, tocar su puerta.
