Ventana que se abre sigilosa
y deja que se escapen los adentros
para unir mi alma a los encuentros
con la ciudad soñada y piel de rosa.
Altar donde rendir culto a la diosa
que en corazón bloguero es epicentro,
aunque alguna vez, falle el encuentro,
y la espina en la flor, sea venenosa.
Intimidad de amores, descubierta,
y que sin condición, es entregada,
sabiendo el escritor, a ciencia cierta,
que los versos escritos a su amada
ya traen la recompensa bien cubierta,
tan sólo con la luz de su mirada.
