sábado, 9 de septiembre de 2023

Siesta

 

Si es que no puede ser,
hay que echarla "to" los días,
si no te vienes abajo
igual que sus señorías,
que se les quedó la cara
de un polvorón de El Mesías.

Tras lebrillo de gazpacho
con bandeja de acedias;
cuatro tintos de verano
y dos tajás de sandía,
hay que echar un buen flatito
y decir: ¡la cama es mía!
E irse hacia ella andando,
aunque sea de rodillas,
"pa" pegarse un buen siestaso
con la boquita "parriba"
y ronquidos de ultratumba
que hagan mover las cortinas.

Yo no sé qué es lo que esperan,
en vez de tantas porfías,
para ponerse de acuerdo
-aunque sea por un día-
y con una ley orgánica,
aprobada en mayoría,
obligar a toda España,
con control de policía,
a echarse una buena siesta
en una fresca sombría.

Y aunque todo fuese igual,
con las mismas tonterías,
y se siguieran llevando
nuestro "parné" "to" los días,
al menos, un par de horas,
el país sonreiría…

Porque el que duerme no peca
¿no es verdad, sus señorías?