a punto de rebozar.
Tanto llanto contenido
en tu semblante escondido
esperando desbordar.
Y lo que yo no sé, Madre,
es cómo se puede estar
con esa Cara de pena
y a la vez, dulce y serena
y guapa "pa" reventar.
¿Quién te trajo hasta la Tierra?
¿Quién labró tu bella estampa?
¿Quién te hizo tan hermosa
que en la Caridad, las rosas,
cuando pasas se levantan?
Pasa el tiempo inexorable
y los Jueves Santos pasan,
pero tu hermosura queda
en retinas que te hospedan
al postrarse ante Tus plantas.
Victoria que en tu venir
consuelas al que te reza.
Tú eres Torre de David
que paras al Guadalquivir
cuando su cauce atraviesas.
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