vivir de capirotero,
y al margen de este mundillo
de trepas chirigoteros,
vivir con fe esta fiesta
pasando de carroñeros.
Qué fácil y gracioso es
pasar de los fariseos,
que si no tienen un cargo,
empiezan el bamboleo,
babeando por rincones
sus besos y pasteleo.
Qué fácil y simple es
amar la Semana Santa,
sin necesidad ninguna
de ver como apesta y canta
la mugre de caricatos
que escondidos soliviantan.
Qué fácil y sencillo es
entremezclarse en la bulla,
olvidándose de todo,
e ignorando al que murmura
pamplinas de "marujona"
con envenenada puya.
Qué fácil y cómodo es
quererte sin condiciones,
sin importarte un comino
falsas representaciones
de amores de pantomima
y lágrimas de mojones.
Qué fácil y sincero es
pasar de todos vosotros:
de meapilas convulsos,
de posadores de fotos,
de amnésicos de ladrones,
del otro, y del de la moto.
