sábado, 3 de agosto de 2024

La penúltima... si Dios quiere.

Es el calor del verano
el mejor acompañante
para ponerle semblante
a la que es tarde soñada.
Puede parecer temprano,
pero no se escapa un día
sin soñar mi cofradía
agarrado a la almohada.

Después de haberme pasado,
más de cincuenta años,
andando por los peldaños
de sus formas y maneras;
después de ser criticado,
casi siempre incomprendido,
por quienes tengo en olvido,
de nuevo, vuelvo a Su Vera.

Frente a una mar plateada
rebobinando la mente
la noche lo grabó en mi frente
como un hechizo de estrellas.
Se acerca la retirada.
Ya acompañé a monaguillos.
Quiero que el próximo brillo,
de mi raso, sea con Ella.

Así que no pasa nada
por cambiarme de lugar
y que mi procesionar
acompañe Su camino.
Y de ocaso a madrugada
sentir unas bambalinas
mientras mi raso ilumina
a Triana por destino.

Me pillas ya en retirada.
Mas de raso, una vez más
el puente he de cruzar,
igual que lo comencé.
Con tres lustros, me estrenaba. 
Tras más de cincuenta rasos,
con Su Madre, irán mis pasos:
¡Como la primera vez!