sábado, 19 de octubre de 2024

Aquella Cava

Recuerdo tu arboleda,
plantada en anarquía,
soltando melodías
de hojas con el viento,
y cómo la alhucema,
en las mañanas frías,
sin vacilar salía
de todos tus adentros.

Recuerdo la humareda,
de un tejar alfarero,
amenazando un cielo
con tiznes de azoteas,
y cómo una moneda,
cruzada de agujero,
era trueque dulcero
en puesto de madera.

Recuerdo tus corrales
cuajados de geranios,
y alegres vecindarios
con sus puertas abiertas,
y cómo los chavales,
jugaban a corsarios
mientras que algún canario
le cantaba a la siesta.

Recuerdo tus olores
de pucheros al fuego,
reposando en sosiego
sus humildes viandas,
y cómo aquellas flores
que provocaban celos,
con aires veraniegos
cuajaban tus barandas.

Recuerdo tus exilios,
de muebles en las puertas,
para dejar desierta
la tierra especulada,
y cómo aquel auxilio,
de promesas inciertas,
fue la muerte encubierta
de tu historia afamada.