tu encuentro en la anochecida,
por las esquinas perdidas
que vas con tu andar callando.
De nuevo iré venerando
tu dulce y tierna mirada;
la que a modo de llamada
tu Hijo te solicita
y con su mano bendita
busca acariciar tu Cara.
Otra vez iré buscando
por calle Feria tu aroma
que perfumando se asoma
por una ojiva brotando.
Un aroma desafiando
a un otoño de alhucemas,
que en tus pestañas morenas
se rinde ante tu hermosura
y rozando tu blancura
se convierte en primavera.
Encontraré otro año
tu nacarada dulzura
que derrama la finura
de tus perfiles de antaño.
Y bien sé, que el desengaño,
no llenará esos momentos,
de todos esos encuentros
de los que llevamos tantos...
Tú en ellos, siempre has vencido,
Reina de Todos los Santos.
