Hay quien se queda en tu dermis,
y pierde la oportunidad
de ahondar en los sentimientos
que se esconden tras tu faz
de alegre dicharachera
de peineta y de corral,
donde tu alma se esconde
en una alcoba "encalá"
adornada de recuerdos,
que intento recuperar,
en este mundo cateto
de piel "sensibilizá"
en el que tan sólo cuenta,
el mal chiste sin compás.
Y yo aquí, en mi teclado,
buscando cómo cantar
con espíritu de seise
la que yo sé tu verdad
y solamente perciben
los que te saben amar.
Sin ponerte condiciones,
ni intentar manipular
los encuentros con tu alma
tiñéndolos de falsedad
en los vuelos de una falda
de volantes "inventá".
¿Y que le hacemos, cariño?
Habrá que continuar...
Tú conmigo, y yo a lo mío.
Y sin mirar hacia atrás,
seguir paseando juntos
lo que nunca entenderán
los que en el tópico quedan
y pasan de valorar
lo que en realidad encierran
estos ripios, sin cobrar,
que a la orillita del río,
convertida en un altar,
todos los días que puedo
te vengo a depositar.
Vieja Dama, tú lo sabes…
¿Tú crees que lo entenderán?
