Con vuestra vida sencilla
llena de entrega y desvelo,
sin mirar raza ni credo,
sois orgullo de Sevilla
y escaparate del Cielo.
Palomas con esplendor
que por mi tierra pasean
posándose en el dolor
para cubrirlo de amor
y las penas, menos sean.
Sois privilegio de pocos;
santas sin una novena…
Sois El Cristo entre nosotros,
sois la esperanza de otros,
sois manos de vida llenas.
Por eso al alba, en su brisa,
cambia su Cara morena
y os regala su sonrisa,
cuando se para, sin prisa,
