domingo, 18 de abril de 2021

Pañuelitos

 

Uno a uno los cogí
y los metí en su bolsita
que llevaba pegadita
la décima que escribí.
El Viernes, los repartí,
con mi túnica morada
a todo al que me encontraba
esperando al Nazareno
que cortaba como un trueno
el aire con su zancada.
 
Unos, al verlo sabrían,
de quién era el “regalito”,
del dichoso pañuelito
al leer la poesía.
Otros, no caerían,
y aún no saben de quién era.
Si no estabas en la acera
aquel año, o no te vi
te lo dejo por aquí
como si aquel Viernes fuera:
 
“El que viene tras de mí
con Carey en su madero
es el mejor Trianero
que en la vida conocí.
Al verte parado aquí
esperando su Dulzura,
te regalo esta envoltura
que traigo desde La Cava
para proteger de babas
corbatas y vestiduras.”