en siglos ya pasados
que caen justo a tu lado
al cruzar el dintel,
y un halo al desgranarse
te envuelve cuerpo y alma
llenando con su calma
tus pasos hacia Él.
Llegar es respirar
olor, que a tu memoria,
despierta de la historia
que vas guardando ya,
y te hace recordar
pasadas Madrugadas
de incienso perfumadas
con lirios y azahar.
Llegar es desnudar
tu alma y entregarte
cuando al arrodillarte
te encuentras La Verdad,
e intuyes el rezar
bajo otros antifaces
que los sientes posarse
entre la oscuridad.
Llegar es encontrar
Primitivo destino
que el más corto camino
te ha llevado a buscar.
Llegar es olvidar
el runrún callejero
que escolta tu sendero
hasta por fin, llegar.