sábado, 30 de marzo de 2024

La lluvia

Ese líquido elemento
tan preciso y entrañable;
que sin él no existe vida;
que sin él, no vive nadie,
que sirve “pa” que yo beba:
entre tinto y tinto ¿vale?
Que con él, todo florece
y la Minilla se sale,
crecen los pastos del campo
y comen los animales,
y “pa” el pan de cada día
se verdean los trigales,
y cantan los pajaritos,
y se rellenan los mares,
y crecen todos los ríos
de arroyos con sus caudales,
¿Quién te quita a ti la gracia?
¿Quién te niega tus bondades...?

Pero cuando llegue el tiempo
de la luna que tú sabes,
¿por qué no vas a otros sitios
y buscas otros lugares?
Y nos dejas disfrutar,
del Nazareno y su Madre
caminando por Triana,
por Sevilla, por sus calles...

Después de un año de espera.
Después de un mes de montajes,
llegas tú, agua graciosa,
a darnos a “tos” la tarde.

A ver si el año que viene,
como una amnesia suave,
cuando llegue primavera
y la luna que tú sabes,
te olvidas de este trocito
de tierra, llena de arte,
y te “da una güertecita
¡con tu puñetera madre!