viernes, 29 de marzo de 2024

Luz de Esperanza y Vida

No les importa la calle. No buscan el sonido de las bambalinas ni el del compás de la música. No les importa si la tarde está nublada o el sol brilla con toda su intensidad sobre el río. No les importa la muralla del Alcázar, ni El Arenal, ni la hermosa luna que nos recibe por el puente.

No les importa nada de eso, porque cumplen  cada Viernes Santo de sobras con su cometido, que no es otro que el de alumbrar su Cara, con unos nombres, que Ella bien conoce.

Bajo su amparo han nacido, y justo delante de Ella, van alumbrando su hermosura con la intimidad de las oraciones secretas. Sólo Ella los ve. ¿Quién mejor? Quien mejor que Ella que les dio la vida.

Para Ella, la mejor defensa de la vida. Para Ella, la mejor ofrenda. Sin razas. Sin dogmas. Sólo con lo que Ella nos trajo: Esperanza y Vida.

A Ella pedimos fuerzas para que, año tras año, podamos ir engrosando su candelería con nuevos nombres llenos de vida prendiendo luz ante su Hermosa Maternidad.

A Ella rogamos para que nunca nos falten las fuerzas y seguir ayudando a traer vida. Vida que le seguiremos ofrendando cada Viernes Santo en forma de luz: Luz de Esperanza y Vida.