que en minúsculas escribo,
la que tiene de adjetivos
expresiones chabacanas.
La que catetos alaban
y se montan en su carro.
Yo soy, de la que con barro,
inundaba los tejares
y en el aire, cual puñales,
ponía cantes de desgarro.
Yo no soy de esa “triana"
de aduanas y divisas
que sin conocer su brisa
aparece en caravana.
La que la cree la fulana
que a su compás va a bailar.
Yo soy, de la que su andar
lo lleva siempre de frente,
humilde, pero decente,
cumpliendo sin molestar.
Yo no soy de esa “triana”
hortera y de cartón piedra
que a costa de su nombre medra
vendiéndola de forma vana.
La que se cree ser el ama
de un regimiento de horteras.
Yo soy de la corralera;
la que cumple lo que dice,
sin que nadie la utilice:
de Triana, la de veras.
