que lanza sobre ti una saeta
cuando la noche, busca tu silueta,
y se posa la brisa por tu encanto.
Ya sueño el volver de un Viernes Santo
por calles sinuosas y coquetas
con un son, de tambores y cornetas,
poniendo tras tu andar un manto blanco.
Ya sueño con oír llegar tus pasos
y de raso vestirme el corazón.
Ya sueño, tu espalda con ocaso;
la noche, con quebranto y un balcón;
la calle, con los brillos de tus rasos
esperando recibir tu bendición.
