andan los trepas veletas
con tal de coger la teta
y mamar pescaito frito.
De nuevo se cumple el rito:
de muy cristianas maneras,
trepan por las escaleras
los vanidosos sin fin,
en busca de un serpentín
de pescuezo... y de salmuera.
Ya empiezan a florecer
los fantasmas con su ojana
que al igual que el Guadiana
van volviendo a aparecer.
Incluso en su quehacer
de buscarse una poltrona
se acompañan de mamonas
ladrones de cofradías.
Dice el dicho: "Dios los cría,
y el viento los amontona".
